viernes, 2 de octubre de 2015

Las pantallas han absorbido a los más pequeños de la casa. Desde el momento que se levantan de la cama, un cristal con píxeles en su interior les sigue a todas partes. Desayunan con sus dibujos favoritos, van al colegio mientras juegan con la consola portátil e, incluso, varios de ellos ya son portadores de smartphones mejores que los de sus padres.
No es de extrañar que haya pequeños que aprendan antes el código de desbloqueo del móvil que el nombre de algún familiar. Estos son los llamados 'iNiños', unos infantes que podrían colgar un 'selfie' en las redes sociales nada más salir del útero materno.
Los críos de hoy en día tienden a estar apuntados a múltiples actividades extraescolares, por lo que es complicado poder reunirlos a todos en una plaza para jugar. Deportes, música, arte, escuelas particulares... El ritmo laboral de los padres afecta al rendimiento de sus hijos, quienes tienen un estilo de vida frenético para tan cortas edades. El estrés se está apoderando de una generación que todavía no sabe ni qué es la palabra estrés.

Cambiando dibujos animados por píxeles

En las pantallas que consumen, pequeños monstruitos de todos los colores, la mayoría de ellos del mundo asiático, les inculcan los valores de la amistad y de la lealtad, algo que ya conocieron los niños en el pasado con series como Heidi, la abeja Maya o Marco. Cada uno de estos personajes con sus muñecos, videojuegos y camisetas oficiales, explican que debemosayudarnos los unos a los otros.
Juguetes como las peonzas, las combas o las canicas pasaron a mejor vida, aunque de vez en cuando y gracias a las modas, renacen cual ave fénix durante un corto periodo de tiempo. Cada vez se escucha menos la frase 'la ley de la botella, el que la tira va a por ella' y el clásico 'por mí y por todos mis compañeros'. No obstante, decir 'he capturado un Pikachu' o 'pásame ésta pantalla que no puedo', está a la orden del día.

No hay comentarios:

Publicar un comentario